jueves, 25 de noviembre de 2010

Figura

Aparece la figura,
Sutil, delicada y hostil,
Un rayo penetrante,
Que agoniza en el amanecer.

Aparece,
Es el cielo oscuro,
Sin luz alguna,
Sin estrellas,
Solamente sombras.

Eres tú,
Mirada de fuego incandescente,
Manos que matan,
Y cuyas caricias son veneno.

Eres tú,
Imagen de dios y demonio,
Corazón encarcelado,
Cuarto oscuro en donde se ocultan,
Los mas negros deseos.

Apareces tú,
Y una visión aturdidora,
Que enceguece al que mira,
Y que opaca la luz.

Eres tú,
Lagrimas y fuego,
Al caer por tus ojos claros,
Que producen la catástrofe.

Eres tú,
La del cielo oscuro,
La que en su corazón,
Ya no existe el sentimiento.

Eres tú,
Un juego de realidades,
En donde lo claro es oscuro,
Y lo oscuro lo sigue siendo.

La que el insomnio produce,
Con tan solo pensar en su nombre,
La que derriba tabúes,
Con solo gritar su nombre.

Y apareces,
Si, eres tú,
La mujer de fuego y vacío,
De silencio inquietante,
La que tan solo con una  mirada,
Enclaustra los corazones,
En una simple y absurda cortina,
Que tiene un solo nombre,
Y una sola figura,
Todo el mal y el tiempo,
Un cielo con forma de mujer.

1 comentario:

re-sonando dijo...

no está mal si bien yono veo a la mujer como algo casi tétrico y oscuro sino más bien como un foco d eluz, como aquél faro qu enos indica por donde dedbemos deambular. No en Vano TODOS nacemos de una mujer, para mí, el más grande invento de la vida.
Está bien en estilo y esas cosillas pero tal vez demasiado misógeno y triste ¿no?