lunes, 1 de noviembre de 2010

Desahogo

Canto por la vida que nos toca,
Lloro por el hecho de estar vivo,
Mientras los que pasan por mi lado me repiten,
Que recuerde el pasado que ya ha muerto.

Miro entonces al ocaso,
En el cielo que de azul tiñe sus sombras,
Mientras pido suplicante me perdones,
Pues no supe ser un verdadero amor.

Y ahora que no te encuentro a mi lado,
Me arrepiento del daño que te he causado,
Más no puedo borrar lo pasado,
Aunque intento dar un  rumbo nuevo a lo vivido.

Te suplico, más es vano,
No comprendo el momento en que te has ido,
Con el corazón deshecho y dolorido,
Por mi falta de conciencia y de sentido.

Más, antes de que te pierdas en el horizonte,
Yo te pido una oportunidad para decirte,
Que te quiero aunque no te lo haya dicho,
Y que te necesito cada día más.

Y mírame ahora, esclavo del sufrimiento,
Porque tus pasos no he podido marcar,
Ya que en cobardes correrías de falacias,
Te mentí al marcharme de tu lado.

Pero ahora, cuando no tengo ya tu aliento,
Te pido tan sólo una oportunidad,
Para decirte lo que en sombras se escondía,
Tras un diario carcomido por el tiempo.

Miro al cielo, y contemplo tu figura,
Mientras quiero desahogarme con el viento,
Porque no quise comprender lo que querías,
Cuando todo lo que quise me lo diste.

Y pretendo que regreses a mi lado,
Como un gran soñador de días nuevos,
De magnánimas oportunidades que sedientas,
Caminen a mi lado junto a ti.

Te suplico, yo te encuentro en el camino,
Pero en vano mis palabras ya son canto,
Pues no olvidas que tu alma yo he herido,
Cuando no quise ir contigo al infinito.

Y qué espera este llanto enamorado,
Este canto que hoy sólo suena en mi mente,
Mil palabras que dispersas se entrecruzan,
Para hacerte comprender que me arrepiento.

Y qué es lo que pretende este pobre corazón,
Que se ha destrozado con tu sufrimiento,
Sabiendo que es de él la culpa toda,
Y que no hay oportunidad para el futuro.

Miro al cielo, ya no estás,
Desahogo es lo que queda en la tristeza,
Ya nada tiene color cuando te marchas,
Y todo empieza a pintarse en un frio final.

Ya no hay sonetos, ni historias de alegría,
Sólo un infierno que consume lo profundo,
Y unas ganas de decirte que lo siento,
Cuando sé que ya todo se ha perdido.

Y qué pretendes conseguir con esté verso,
Si el corazón que lo leía está herido,
Y esa canción que de poco ya es noticia,
Se te vuelve una daga que te aniquila.

No hay excusa, que pretendo al buscarte,
No sé ni siquiera decir lo siento,
Pero sólo te pido una nueva oportunidad,
Y el amor que sólo tú me sabes regalar.

Miro al cielo, pero ya no hay cielo,
Solamente un oscuro intenso de soledad,
Entre mi ceguera al no saber cómo encontrarte,
Cuando te tenía a mi lado sin saberte valorar.

Miro hacia el cielo y me pregunto,
Cuando pude olvidarme de la vida que me diste,
Pues yo muerto por lo cruel de una despedida,
Busco el aire y no me quiere encontrar.

Y sí tan sólo me dieras un minuto,
Qué decirte si no tengo las palabras,
Para traerte de nuevo a mi vida,
Y hacer del pasado algo terminado.

Pero ahora que yo me encuentro solo,
Sólo queda un simple desahogo,
En medio de un espejo de tristezas,
Que mi llanto ha formado tan constante,
Desde el día que te fuiste de mi lado,
Siendo yo el culpable del destino.

1 comentario:

Polytropia dijo...

Hola Cristian Andrés...
soy Adal Alvarez de México, he leido esto y me gustó mucho. Ojalá podamos estar en contacto yo al igual que tu, traigo un romance con las letras desde pequeño.

Felicidades y visita mi blog

adalalvarez.blogspot.com.

Saludos!