sábado, 31 de julio de 2010

Te encontré

Te encontré entre sueños,
Entre calles inundadas de silencio,
Entre el musitar del viento de la tarde,
Que se presentó jugando en tu cabello.

Entre las colinas de lo sagrado,
De un Dios amigo de los hombres,
Mientras tu nombre desconocido me era,
Y en persecución estaba con la mirada.

Quién pensaría que una historia
De sueños e ilusiones se gestaba,
Entre silencios sepulcrales de miradas,
Y minutos que en cada respiro se mueren.

Y ahora que te tengo sola,
Que conozco tu nombre y dirección,
Sé que mi tiempo te esperaba,
Y que el tuyo también en ilusiones.

Y se escribe una nueva historia ahora,
Ya no eres en mi vida desconocida,
Te has convertido en mi existencia el sol,
Y el aire que en cada paso se respira.

Eres ya tú en mi vida,
De una nueva ilusión se abre el coro,
Entre las imposibilidades del espacio,
Y la ausencia de la distancia en el corazón.


Y ahora te tengo mía,
Mientras la ausencia me deja solo,
Pero entre el viento yo te tengo,
Mientras él mis mensajes lleva,
Que entre amores mañaneros,
Hará  que el sol no se oculte jamás.

Amor en medio de la locura

Después de haber leído los textos de Camus y Kafka, escribí siguiendo su estilo este texto, una filosofía del misterio y lo abstracto, marcada a veces por el sinsentido.


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Amigos de Infancia

Amigos de infancia,
De mil historias de nunca acabar,
De risas, sueños y emociones,
Esos de dichas sin par.

Los que en medio del llanto funesto,
Entre los dolores propios de la vida,
Prestan complaciente su hombro,
Para que el llanto fluya cual manantial.

Esos que contaron historias secretas,
Los que saben formar ilusiones,
Mientras comparten miles de sueños,
En eternas letras de amor.

¡Amigos!, los que son y ya no están,
Los que se han perdido en el firmamento,
Esos que están en nuestras memorias,
Y los que eternamente se quedan.

¡Amigos!, lo que por un instante precioso,
Se sentaron junto a la mesa,
Y entre coplas y canciones,
Nos enseñaron el amor.

Esos mismos, que a pesar del tiempo,
Cuando te encuentran en la vía,
Con el brillo en sus ojos,
Te regresan al paraíso.



A los que dedicamos nuestros triunfos,
Los que ríen sin motivos,
Simplemente por decirte,
Que eres lo mejor de sus vidas.

Los que te escriben miles de letras,
Poemas, líricas y silencios,
Mientras de la mano te llevan,
A la montaña de los triunfos.

Amigos de la infancia,
Los que nunca morirán,
Los que al dormir sólo sueñan,
En el momento del retornar,
Para tener la alegría,
De encontrarse y no volverse a separar.

Enamorado

Cuando estoy a tu lado
El tiempo es lento
El espacio es pequeño,
El amor es grande.

Cuando tu mirada se cruza con la mía,
Y tu dulce voz me habla,
Cuando tus dulces caricias me tocan,
Me siento flotar en el universo.

Cuando tus dulces labios tocan los míos,
Tus besos de miel mi cuerpo y alma endulzan,
Mi espacio de sueños llenas,
De ilusiones sin fin.

Cuando miro tu fotografía,
Mi espacio se queda en oscuridad,
Mi vida se apaga al saber que no podré tenerte,
Que estas tan cerca y a la vez tan lejos.

Saber que estas aquí y a la vez allá,
Que aunque aquí en mi corazón te llevo clavada,
Tu amor nunca lo podré tener,
Pues dueño tiene y jamás mío será.

Y aunque en mi corazón te tenga,
Y mi corazón te este llamando,
Me espera en el silencio tu recuerdo,
En el abismo en que el amor me ha introducido.

Pero si en el silencio encontrarte puedo,
Hasta el fondo de él llegaría,
Por el gozo de tenerte a mi lado,
Y vivir siempre en ti y por ti
Solamente en el calor del alma,
En el brillo de esos ojos que me dan luz,
En el olor a jazmín y rosas de tu cuerpo,
Que un día me supo enamorar.

Busco




Busco un mundo lleno de canciones,
unas tristes y otra alegres,
un lugar con miles de datos,
vida, aire, ríos y corazón.

Busco el viento que sopla,
que llega hasta el otro lado del mar,
manantiales y ríos llenos de peces,
mensajeros del mar que van hacia ti,
millares de aves de mil colores,
que te canten cada mañana el amor de mi corazón,
miles de flores con mil olores,
que lleven el perfume de mi pensamiento
hasta el ultimo lugar de tu ser,
miles de árboles y hojas
que sirvan para escribir,
las miles de notas que en mi mente están,
y que el viento lleve entre nubes azules,
que se compadecen y gimen ante mi dolor,
miles de espinas y rosas,
que hieren y alivian este dolor.

Busco un lugar donde encuentre,
miles de fotos, recuerdos y más,
más si no es posible tenerlo,
seria suficiente recordarte una vida,
vida tras vida y día tras día,
y luego una eternidad recordando tu mirada,
más si no existiera ese mundo,
el viento daría a mis oídos tus palabras,
las abejas la miel dulce de tu voz,
las flores tu rostro,
la verde hierba tus cabellos,
las inmensas estrellas tu mirada,
el sol y la luna tu calor,
la lluvia inmensa tu ilusión,
las dulces aves tus palabras,
y los dulces mares de mi amor,
regarían todo el mundo y mucho más,
para nunca perder esa ilusión,
que esta dentro de nuestro corazón.

viernes, 30 de julio de 2010

Memorias de un adiós

Memorias del ayer,
Solamente cosas del pasado,
Las que se colan entre palabras
Que nos traen la nostalgia.

¿Cómo olvidar el pasado?
Ese que entre miles de luces,
Hicieron que nuestras vidas,
Quedaran para el recuerdo.


Te conocí entre las letras,
Entre lo versátil y lo inútil,
Entre miles de ciencias y conclusiones,
Que en nada cooperan al amor.

Pero te fuiste como el viento,
Cual tormenta que empapa en nostalgia
El corazón amante que muere,
Mientras la distancia acrece.

Y te quedas en mi espacio,
A miles de kilómetros de mí,
Mientras te veo entre la esquina,
De la mano de un nuevo amor.

Y entre sollozos me pregunto:
¿Qué fuimos los dos?
Ni un leve sentimiento surgió,
Que me dé la esperanza
De volverte a encontrar.

Y me vuelvo loco,
Camino por las calles del barrio,
Por las avenidas,
Buscando una respuesta,
Para encontrar la salida,
A esta tu ausencia absurda.

Pero no hay luz, estás a su lado,
Mientras yo quedo en silencio,
Amándote eternamente,
Aunque tu jamás lo puedas saber.

Noches de Navidad

Luces navideñas,
Destello de variados colores,
Que se mezclan en el infinito,
Con los colores del firmamento.

Cánticos de amor,
Esos que del corazón brotan,
Y que se derraman sin medida
Como el canto celestial.

Y al contemplarte pequeño,
¡Oh, Dios cual frágil hombre!
Al alma que te mira
Dejas tu enamorada.

Son las noches de navidad,
De la llegada de historia nueva,
Que confundida entre las sombras,
Inundan al mundo de claridad.
¿Cómo no cantarte, ¡Oh! Niño bello?
¿Cómo no contemplarte sin cesar,
Si por amor estás cerca
De esta pobre humanidad?

¿Y qué humano hay que no rinda
El tributo celestial?
Si con sólo tu nombre se crea
Una esperanza sin igual.



A Ti el más esperado,
Tú, el de la noche de navidad,
Recibe con gran aprecio
Nuestro tributo sin par.

Y al despertar cada día,
Sea nuestra navidad,
Pues jamás habrá quien resista,
Una magia sin par.

Secretos




Palabras en silencio,
Tonadas de mil presagios,
Que auguran que algo nuevo,
Está a punto de llegar.

Susurros que en el viento,
Transcurren con gran premura,
Anunciando buenas nuevas
Y horas de gran amor.

Mientras tanto el sol que brilla.
Promete oportunidades,
Esperanzas de nuevos días,
Que no se pierden en las tinieblas.

Palabras en silencio,
Son los secretos celestiales,
De un corazón que ama
Y que se entrega sin reservas.

Susurros que en el viento,
Cantan miles de coros,
Todos dignos de ser cantados,
Por los seres creados.

Y entre tanto que se escucha,
El silencio que musita,
El hombre hoy se levanta
Cantando lo contemplado.



Y un niño que pequeño,
Tan sólo mirar quisiese,
Conoce internamente
Ser el Hijo de Dios viviente.

Y el cielo canta de alegría,
Entre tanto el ser contempla,
Más mi alma en dulce vela,
Se sosiega con tu presencia.

¡Oh1 dulce y amado Dios,
Te entrego mi corazón,
Mientras el silencio nos habla,
De lo dulce que es tu amor.

Sin respuesta

En una mesa, donde tomando un ultimo trago,
los recuerdos llegan al corazón, me encuentro solo y triste,
la soledad abunda mi corazón, mi espacio y mis sentidos,
la soledad de no tenerte, de perderte cada día más,
de saber que tus palabras no me guían,
saber que tú me abandonas,
la tristeza, abunda en el corazón, triste cual hijo lejos de su madre,
cual madre al perder a su hijo, así estoy,
la tristeza se toma mi ser, al punto de ahogarme,
a tal punto, que hace que una pequeña gota,
caiga, de mis ojos tristes y solos.

En aquella mesa, estoy solo pero te miro,
tan brillante, como la luz naciente,
tan amargo, como el vinagre, tan sencillo tu nombre,
ese nombre, que al recordarlo me trae nostalgia,
ese nombre, que en mi corazón esta impreso,
ese nombre, que muchos conocen y yo ya he perdido.
Allí estas, tanta es tu majestuosidad,
que caigo en tierra, sin atreverme a mirarte,
allí estas, sabiendo que amándote como te amo,
no soy capaz de entregarme a ti,
Allí estas, brindándome fuerzas para decirte sí.

En esa mesa, solo, pero en mi corazón un gran amor,
amor, que sin tenerlo cerca lo siento,
amor, que sin expresarlo lo sabe,
amor, que sin entregarme lo tiene.

Ese ser hermoso, que me llama con su mirada,
una mirada, de angustia y deseo,
una mirada que me grita,
"No tengas miedo, ven a mi"
"No tengas miedo, has lo que e echo yo",
pero el temor se apodera de mí,
el llanto, sale de lo profundo de mi corazón,
y tan solo, una palabra sale de mi boca,
expresa y dice:
¡Tómame!, soy todo tuyo.

Buscando


Buscando sin encontrar, mi vida se encontraba,
buscando un amor, imposible de encontrar,
con deseo de encontrarlo, salí de la ciudad,
quien pensaría que allí no lo iba a encontrar.
Sola y triste, mi alma se encontraba,
por no conocer a mi gran amor.

Esperanzas tenia, fuerzas me faltaban,
día tras día, buscaba sin cesar,
por lugares desconocidos por la humanidad.

Pero la esperanza perdida estaba,
fuerza terminada, amor preocupado,
quien iba a pensar, que en una esquina la iba a encontrar,
su mirada me mostraba indiferencia,
sus oídos, oían mis palabras,
tan sólo una palabra de su boca, y todo mi ser cambio,
con tan sólo mirarla, mi corazón se enorgulleció.
Estaba allí con ella, solos los dos,
nuestras miradas, se clavan de manera indiferente,
nuestros corazones se llaman, cual imán poderoso,
solos los dos, sin poderte decir nada.

Apenas nos conocemos, y sé que a ti te buscaba,
una mirada, y todo mi ser fue tuyo,
una mirada y mi corazón robaste,
allí estabas tú, cual fina joya que hay que guardar,
allí estabas tú, y mi corazón palpita cada vez más,
allí estabas tú, y no podía confesar:
que me miras y te amo,
que me sonríes y te quiero,
que me hablas y me muero,
tan sólo tres palabras, resumen algo sencillo,
Te amo, como nunca a nadie he amado,
pero tarde, muy tarde es,
no podía ser,
pero recuerda estas palabras, en el fondo de tu corazón,



son de un caballero, que te ama con todo el corazón.

Brisas

Brisas en medio de la noche,
Entre un mar que musita,
Las palabras de amores perdidos,
Entre las olas que se estremecen.

Y en medio de la barca,
Que entre el puerto y el infinito,
Lentamente sigue su paso,
Te recuerdo a la luz de la luna.

¿qué será de tu destino?
¿dónde te habrás perdido?
Quizás entre miles de sombras,
En las que sólo están los recuerdos.

Y entre suspiros y sollozos,
Los anhelos de un pasado fugaz,
Son llevados por vientos cálidos,
Hacia tierras desconocidas,
En las que tal vez no morirán.

¡Oh!, cómo quisiera ser tus olas
Mar inhóspito y pasajero,
De sueños que en tu regazo,
Compartes con los amantes.

Mientras, en mis pupilas de amargura,
Las tenues noches de felicidad,
Pasan a ser presentes,
En los eclipses de tus entrañas.

Y aunque estamos solos de nuevo,
La noche y yo nuevamente,
La luna fiel compañera,
Me da sus remembranzas de feliz ayer,
En las que entre días veraniegos,
Al menos tus ojos podía ver.

Ahora a la mar,
Lejos de las dulces playas,
Tu rostro se me dibuja,
En las sombras del celeste lucero,
Esa esfera nocturna,
Que no me deja dar marcha atrás.

Y en medio de la noche,
Escuchando del mar su canción,
La luna es tu presencia,
Esa misma que en mi corazón está.

¿Quién?

¿Quién ese desconocido?
Ese que musita versos al viento,
El agonizante que no sabe más que decir,
Que miles de versos perdidos al viento.

Ese que musita tu nombre,
El que comprende sin saber por qué,
El que mira siendo un ciego,
El que ve la luz aún en la oscuridad.

¿Quién está detrás del misterio?
Aquel a quien sin conocer conoces,
Sin mirar miraste,
Sin saber su nombre nombraste.

Esa sombra que se posa en tu ventana,
El que junto a la luz de la mañana aparecía,
Al que te esperaba a pesar de tu ausencia,
Ese mismo al que le musitaste tus misterios.

¿Quién es el que se posa tras tus huellas?
Esas mismas que son más claras que la verdad,
Más fuertes que el infinito,
Más sublimes que las celestes.

¿Quién es ese que tu nombre musita?
Al que nadie entiende porque no te conocen,
El que sin cesar parece llamar a todas y a nadie,
Al que encontró cual celestial princesa.

¡Oh, princesa!, princesa del alma,
La que mil versos despierta,
La que a un alma agobia,
Aquella que es firmamento.

Princesa, princesa del alma,
Así musita el poeta, mientras otros buscan a la desconocida,
Mientras el mundo gira y se destruye,
Entre tanto ellos se recuerdan.

Princesa, con voz gloriosa y angustiada,
Grita y clama ante el vacío,
Pues son miles de noches la una que no estás,
Un sutil suplicio el no contemplarla,
Un crimen el no recordarte,
Pecado el no gozarse ante tu mirada,
Y vanidad el no salir al viento y gritarle,
Princesa, princesa, más que las flores hasta el final.

¿Qué hacer?

Qué hacer…
Cuando la desesperación,
El odio, el dolor,
La alegría y el amor
Llegan a tu puerta.

Qué hacer…
Si sabiendo que la amas,
Das un grito desesperado
Llorando su nombre,
Y su recuerdo
Que jamás fue tuyo,
Llega a tu mente.

Qué hacer…
Si lo que fue dulzura,
Se me convirtió en un momento,
En el más tortuoso
De los minutos vividos.
Qué hacer…
Si al llegar tu recuerdo,
Me trabo entre tu historia,
Y lo que quise que fueras
Estando junto a mí.

Pero nada se puede
Mientras el temor abunda,
Al llegar la soledad,
De dos en un solo.

Y qué hacer…
Si al conformarme
Sólo busco tu nombre,
Y llamo a tu puerta
Buscando tu corazón.

Y ¿qué encuentro?
Solamente tus frases,
Que en nada responden
A lo de mi corazón.

Y ¿qué encuentro?
Lo frío entre lo calido,
Tus labios que no son míos,
Y una sola piel
Que me llama y me consume,
Por no poder rozarla,
Y purificar las manos
Que desean acariciarte.

Qué hacer…
Si no tengo esperanzas,
Pues el tiempo figura
Una sutil despedida,
Y un cementerio de historias
En donde yo no me encuentro.