viernes, 6 de agosto de 2010

Me olvidé

Me olvidé de tu sonrisa,
De tus palabras que entre cantos,
Estremecían lo profundo,
De mi alma vagabunda.

Olvidé tu gran presencia,
Los sueños de mil días,
Cuando entre cientos de sonrisas,
No olvidarnos prometimos.

Y me fui hacia otros valles,
Ignorando todo aquello que sentías,
Entre sueños egoístas,
Que para nada me servían.

Y hoy que te recuerdo,
Entre tantas agonías,
No hago más que reprenderme,
Por dejarte el alma herida.

¿Pero cómo yo regreso?
Si por días me buscaste,
Y obstinado entre huidas,
Te dejé en el abandono.

Y, cuando con lágrimas me llamaste,
Solamente te ignoraba,
Mientras yo me despedía,
Siempre dándote  la espalda.

Más ahora que recuerdo,
Las mil horas que pasamos,
Yo me lleno de tormentos,
Y de ideas sin sentido.

Y te grito entre el silencio,
Entre el infinito universo,
Arrepentido de los hechos,
Y de dejarte en el olvido.

Pero quién le explica a mis sentidos,
Que por siempre te he perdido,
Si te siento tan presente,
Entre cúmulo de recuerdos.

Olvide la pesadilla,
De no tenerte a mi lado,
Y ahora que te amo,
Tu tal vez me has olvidado.

Pero sé que en la distancia,
Y pese a mi egoísmo,
El recuerdo de mi nombre,
Está presente en tu sendero.

Y ahora que no encuentro,
La salida para esto,
Solo quiero me perdones,
Aunque nunca tu retornes.

Puerta azul

Existe una puerta azul,
En donde se despunta el sol,
Y que cada mañana,
Se abre en pos de ti.

Hay una luz,
Que nunca se ve,
Tan brillante y tan luciente,
Como el matiz de tu voz.

Hay una puerta azul,
Que hay que cruzar,
Para encontrar los sueños,
Que dejaste atrás.

Hay una luz,
Dentro de mi,
Brilla como una estrella,
Y como el amanecer.

Hay una puerta azul,
Que conduce a tu luz,
Caminemos juntos,
Hacia la libertad.

Caminemos juntos,
Hacia la puerta azul,
Podemos encontrarnos,
Y cultivar nuestro amor.

Hay un luz,
Que me invita a amarte,
Rompiendo las cadenas,
De la humanidad,
Que con sus luchas y discordias,
Tratan de separar.

Existe una puerta,
Que nos conduce al amor,
Donde posiblemente,
Encontrarnos podremos.

Existe una luz,
Que me hará luchar,
Por conseguir tu corazón,
Y la felicidad.

Hay un lugar,
A donde van nuestros sueños,
Y en el podremos estar,
Si me permites llevarte,
De la mano hasta el final.

Hay un lugar,
Con una puerta azul,
Te enseña la luz,
Que nos lleva al amor.

jueves, 5 de agosto de 2010

Sueños Rotos

Me dejas sin decir adiós,
Me dejas con la soledad,
Arruinado con el llanto en la garganta,
Y con la soledad de compañera.

Me dejaste sin una explicación,
Y aunque se que no la debes,
La espero con ansias,
Para saber donde te iras.

Me dejas sin que tu sepas,
Que de ti me enamore,
Que mientras engaño a la soledad,
Con la frescura de tu rostro,
Por dentro estoy herido,
Sin que tu sepas la verdad.

Me dejas con este amargo dolor,
Y con lagrimas atenuadas,
Confundidas con el sentimiento,
Que se alberga en mi corazón.

Me dejas sin más consuelo,
Que el querer progresar,
Y aunque sé que es la verdad,
Nunca la podré aceptar.

Me dejas atrás,
Mientras yo mirando hacia delante,
Construía sueños en las nubes,
Imaginándonos a los dos,
Unidos por el amor.
Me dejas sin más que un adiós,
Y me pregunto para qué,
Si al sufrir más te amo,
Aunque sé que no va más,
Que todo se ha perdido,
En el momento de tu adiós.

Me dejas sin decir adiós,
Y de nada me sirvió,
El conocerte aquel día,
Y enamorarme así de ti.

Me dejas atrás,
Y el mundo al final se me acabó,
Crees que yo no sufro,
Más para mí todo terminó.

Termino la esperanza,
Termino la ilusión,
Los proyectos y sueños,
Que a tu lado soñé,
Aunque supe que nunca,
Te podría tener.

Sentencia

Me sentenciaron a ser libre,
A buscar por el ocaso,
A tener esperanzas,
Cuando el sol se hace oscuro.

Me sentenciaron a amarte,
A creer que te tengo,
Y sin embargo la condena
Es más pesado que el deseo.
Me sentenciaron a no tenerte,
A conocerte y buscarte,
A mirar que tras el ocaso
Siempre estarás tu.

Me sentenciaron a muerte,
Y aun estoy vivo,
Aunque si la vida no es mi muerte,
Condena absurda pagaré.

Me sentenciaron a vivir sin ti,
A mirar el universo entero,
Y saber que una estrella,
Se asemeja mucho a ti.

Me sentenciaron a ti,
Con tus dulces labios y caricias,
Con tu mirada y tus consejos,
Me sentenciaron a ti.

 Me sentenciaron y la condena pago,
Cuando al mirarte me ahogo,
Simplemente porque sé,
Que sufres y estoy aquí
Que lloras y me tienes allí,
Pero que jamás te lo imaginas.

Me sentenciaron
a jamás tener un mundo nuevo,
a vivir en el mismo mundo
que siempre nos da el dolor.

Me sentenciaron simplemente
A dejar de soñar,
Que el color de la esperanza,
Brilla con la ilusión,
Cuando en tus ojos veo,
Lo que yo jamás podré mirar.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Casa de Muertos

Estoy en la casa de los muertos,
Mientras el ambiente es tenso y frio,
Tan huracanado que si no estás presto,
Puede llevarte sin destino a la nada.

Todo es silencio, sonidos y ecos,
Morada de hombres de tiempos de antaño,
Formaron un mundo diverso y brillante,
Y ahora son sólo recuerdos.

Y entre habitaciones, de cemento cubiertas,
Con inquilinos sin rostro, sin nombre ni vida,
Camino tranquilo musitando canciones,
Esos mismos de muerte que a otros estremece.

Y qué hace un viviente, estremeciendo el hades,
Palacio de muertos que respiran eternos,
Donde titanes descansan tras duras batallas,
Al igual que vasallos y señores dorados.

Más la luna brillante, no permite que el cielo,
Deje paseante a oscuridades eternas,
Mientras miles de aves, de variados sonidos,
Pasean nocturnas por tan fríos parajes.

¿Qué haces humano, entre los que ya no se encuentran?
¿Qué buscas constante, en estos silencios?
Si la muerte no llega, no la busques te ruego,
Que si del tiempo es esclava, también es el ama.

Pero yo le respondo, con voz presagiosa,
Silencia tus ecos, viento del norte,
Que si el sur es tu surco, no el mío la muerte,
Que no busco su vino, sino su hermosura.

¿Qué tanto es hermosa, la muerte siniestra?
Si entre oscuros parajes, irremediable te lleva,
Si te oculta del sol, y de mis cálidos colores,
De brillos de estrellas, entre noches bohemias.

Silénciate luna, y no digas más,
Que no busco mi ausencia, sino la presencia,
De amores pasados que arrebató su mano,
Y que sólo al encontrarla, podré descubrir.

No busques ¡Oh, hombre!, No busques más,
Mira que a tus pies yacen los mismos que buscas,
Pues a la muerte siniestra no la encontrarás,
Hasta que ella te encuentre para eternidad.

Niña Bonita



Siento que se llama ayer,
Un pensamiento que se hace canción,
Una palabra que sin pronunciarla ha creado,
Una camino de magia e ilusión.

Un sentimiento, un corazón,
Estas ansias tan locas de volverte a ver,
De encontrarte de frente y decirte te amo,
Mi niña bonita, mi dulce ilusión.

Un sueño que vive, y se hace real,
Unos locos deseos por salir caminando,
De traerte la luna y ponerla a tus pies,
De bajarte una estrella y ponerla en tu piel.

Pero son sólo demonios los que encuentro en mí,
Angustias, tristezas, el no verte más,
El saberte tan mía y no volverte a mirar,
Mi niña bonita, mi diosa de amor.

Y entre espacios celestes, y la dura realidad,
Camino sin pausa, buscándote a ti,
Dime dónde te encuentro para irte a buscar,
Cuál es tu cielo para llegar hasta allá.
 Más mis pies lastimados, con mi alma deshecha,
Entre espinas y cardos, de dolor herida,
Pronuncia tu nombre, sin poderte encontrar,
Buscando esas huellas que el viento se llevó.

Regresa mi niña, mi dulce princesa,
Que el cielo es oscuro, la vida un infierno,
Cuando de tu ausencia se pinta
El augusto firmamento que de mí se oculta.

Siento que se llama ayer,
Más es un hoy tan presente,
Ese el escuchar tu voz entre el eco del silencio,
Y embriagarme en sus notas que al corazón asaltan.

Un sentimiento, una utopía,
Una metáfora para la veraniega briza,
La imagen del sol más luciente del espacio celeste,
Mi niña bonita, mi tierna ilusión.



martes, 3 de agosto de 2010

Camino por las calles

El mundo no tiene sentido,
Mientras caminando por las avenidas veo,
Entre miles de ojos cansados,
Se esconde el dolor de una partida.

Y mientras gira constante y sin pausa,
Los lapsos de tiempo son dagas,
De amores perdidos y heridos,
De historias de nunca acabar.

Entre tanto, entre el puesto de un auto,
Ese mismo que es bus, estación,
Se mira agitado a un hombre,
Que de amor no sabe escribir.

Y su rostro que triste te mira,
Es el de aquella que no es valorada,
De la mujer que el dolor soporta,
De un hombre que no la comprende.

Y qué responder ante ello,
Si es la inquilina de un hombre sin rumbo,
De un ser que no conoce de amores,
Que no pinta ya sueños de antaño.

Camino entre calles sin rumbo,
Cementerio de historias calladas,
Pasando entre aquellos que pierden
El alma con cada respiro.

Y a dónde se han ido los sueños,
Memorias, historias, suspiros,
Solamente quedaron los cuerpos,
Hojas blancas sin letras ni musas.

Y a dónde miro yo,
Todo es caos, oscuridad y tristeza,
Y no es justo que nadie responda
Ante el lánguido paso del tiempo.


Camino, mientras muere una historia,
Mientras una lágrima corre por el rostro,
De aquellas que en el silencio,
Solo sufren la ausencia de amor.

Saber de tí

Es bueno saber de ti,
Saber que aún me recuerdas,
Que no me he convertido en anónimo,
Y no has olvidado mi rostro.

Es bueno el volverte a ver,
El hablar contigo por mil segundos,
Días sin fin que se pierden al horizonte,
Tal vez porque no estás aquí.

Es bueno saber de ti,
Saber que sobrevives pese a todo,
Que sales adelante en medio de obstáculos,
Y que nadie te puede parar.

Sin embargo, me duele no acompañarte.
No compartir los sueños de eras de antaño,
Esos sueños que ahora ven luz,
Y que juntos planeamos en el compartir.

Más sabes que estoy como voz silenciosa,
Animando tu esfuerzo, tomando tu mano,
Cargando las miles de angustias que llevas,
Y llorando contigo cuando pareces sola.

Es bueno saber de ti,
Aunque no seas conmigo,
Aunque es una lástima no acompañarte en tus sueños,
Porque los caminos no se cruzan al andar.

Más, hoy que me escuchas y lees esta mi voz,
Comprende que siempre aquí me tendrás,
Que no existen barreras que nos separen jamás,
Porque somos más fuertes que la eternidad.
Es bueno saber de ti,
Aunque se escriban historias sin par,
Mientras mi voz va muriendo de apoco,
En medio de la adversidad.
 Es bueno saber de ti,
Porque tal vez sea la última oportunidad,
Porque la vida se pasa y nos carcome,
Porque caminamos en valles complejos.

Es bueno saber de ti,
Escribir de ti, hablar de ti,
Que estés presente en mis bitácoras,
En mis letras que pobres se mueren al tiempo.

Me pides

Me pides que escriba versos al viento,
A ese que camina por todos los valles,
Al amigo pasajero y dueño sin tierras,
Al que ha visto la historia y jamás la cuenta.

Me pides que escriba, llagado de letras,
Sobre mil pensamientos que se escriben en prosa,
Filosofías que no mueren, porque se recuerdan,
Porque son amistades que crecen al tiempo.

Y recuerdo mil nombres, miles de historias,
Escenas vividas en campos de infancia,
De adolescencias  que de a poco se han esfumado,
Pero que quedan marcadas en mil memorias.
Y recuerdo tu mano, y tu sonrisa,
El apoyo creciente en mil tormentas,
Las palabras de ánimo en el desaliento,
Y la sonrisa serena que transformaba el mundo.
Más las marcas del tiempo cual cruel tirano,
La distancia que agobia en la nostalgia,
No han logrado objetivos tan deseados,
De alejar lo fundado en mil pasados.
Y aquí está tu mano, sin tu presencia,
Tus palabras que viven y se conmemoran,
Presente y futuro que vaticinan
Un pronto reencuentro de mil promesas.

Más hasta que llegue el día sólo nos queda,
La esperanza cierta de un gran tiquete,
Que entre caravanas de mil migrantes,
Marcará el destino del no hay distancia.

Y mientras el día llegue, yo te converso,
Entre mil mensajes que con el viento van,
Mientras tu rostro se representa,
En el sol radiante de un día más.

Y si por el destino presos no lográsemos
Llegar airosos al ideal,
Nuestras mentes juntas crearan un mundo,
En donde siempre nos encontremos.
Pues  aunque del destino presos a la distancia,
Cual marionetas con finos hilos,
Por nuestros corazones juntos viviremos,
Hasta la plácida eternidad.

lunes, 2 de agosto de 2010

Ecos

Mi mano flota sobre el papel,
Son mil notas de historias y vidas,
Un sinnúmero de ideas
Que en mi vida fluyen sin razón.

Letras que salen y no regresan,
Que pintan escenarios nuevos,
Que caminan por parajes extraños,
Que son inquilinas de habitaciones lejanas.

Son miles de notas pasadas,
Esas que en el presente son historias,
Paradojas que en la vida se cuentan,
Y que se plasman en canciones y versos.

¿Y ahora quién soy yo?
Ni siquiera digno del arte de musas,
El narrador de sentimientos extraños,
Ajenos y no vividos.

Pero aquí estoy yo,
Creando mundos increados,
Viajero de valles sin par,
Lanzado a la aventura de pensar.

Viviendo en un mundo de fantasmas,
De sueños muertos que no son míos,
Robando sentimientos, plasmando versos,
Creando sueños que tal vez no verán la luz.

El hombre de posibilidades,
De esperas sueltas e imposibles,
Dando a conocer universos nuevos
Que se crean en cada palpitar,
Con cada aire que se toma,
Y se deja volar al viento.

Ese soy yo,
Yo tantos hombres y mujeres,
Los que sueñan un mundo posible,
Un mundo mejor,
Uno plasmado de versos de amor,
De palpitares de corazones que creen,
Que viven y gozan hacerlo,
Poetas, creadores de romances,
Seres anónimos que inmortales,
Recuerdan a cada ser la magia,
Y el poder del amor.

domingo, 1 de agosto de 2010

Caribeña

Se secaron las palabras,
Tan sólo quedan mil recuerdos
De aquellos pensamientos claros
De épocas de antaño.

Y la luz que rumoraba,
Las mil frases de un poema,
Se ha perdido vagabunda,
Ante tu augusta presencia.

Con ese tu bello rostro,
Piel canela caribeña,
Sol que abrasa esta tierra,
Que en el corazón palpita.

No es necesario palabras,
Hasta olvidar pudiese el lenguaje,
Pues palabras son tus miradas,
Mientras las más con el viento están.

Y esos, los tuyos esquivos ojos,
Se han percatado no sin molestia,
Que los míos inquietos te miran,
Descubriendo tan bello lucero.
 Pero no me miras,
Pues de nada vale fijarse en el viento,
En el tiempo que se ha marchado,
Cuando saber no se quiere
Qué será después cuando llegue el silencio.

Más sin poder resistir mirarte,
Me poso en esa tu piel canela,
En la luz de tu bello rostro,
Que si me cegara en un instante,
Sin dolor lo asumiría,
Pues el saberte a ti distante,
Es más oscuro que no ver tu rostro.