lunes, 25 de octubre de 2010

Estoy tratando

Estoy tratando de olvidarte,
De borrar de mi mente y mi alma tu recuerdo,
De saber que tu nombre ya no existe
Y que te has ido a un mundo desconocido.

Estoy tratando de olvidarte,
De borrarte de un tajo de la historia que escribimos,
De esquivar en la memoria las palabras que te dije,
Y escaparme con premura por caminos clandestinos.

Estoy tratando de olvidarte,
De pensar por un momento en un abismo y la nada,
De entrar en mi aposento y como un loco encerrarme,
Y no ver la luz del día sin encontrar tu dulce figura.

Estoy tratando de olvidarte,
Y lo intento aunque no puedo,
Pues eres un droga que se suma en mi cerebro,
Y que dentro de mis entrañas se mete.

Estoy tratando de olvidarte,
Pero no hay antídoto que me lleve a la demencia,
A borrar los dulces besos de tu boca,
Y el dulce roce de tus manos que a mi corazón enardece.

Estoy tratando de olvidarte,
Entre las lágrimas de un peligro ya anunciado,
Entre los rastros de un fantasma agobiante,
Se propone perpetuarme tu recuerdo.

Estoy tratando de olvidarte,
Pero que hago si no logro ni escaparme,
De mi mente que se cruza con tu nombre,
De mi alma que en tu ausencia anuncia su muerte.
 
Estoy tratando de olvidarte,
Pero que hago si tú sigues conmigo,
Si no te has ido a los golpes de marcharte,
Si te quedaste cuando te habías despedido.

Estoy tratando de olvidarte,
Y no puedo con mis fuerzas ya lograrlo,
Porque quiero que te quedes a mi lado,
Y a la vez quiero que marches al ocaso.

Estoy tratando de olvidarte,
Para ver si hasta de mí ya me olvido,
Pues por tenerte me encuentro sufriendo,
Y al no tenerte me destruiría por dentro.

Estoy tratando de olvidarte,
Pero que hago si quiero y no quiero,
Si mi amiga soledad se ha marchado,
Y me ha dejado tu recuerdo en mi mente.

Estoy tratando de olvidarte,
Aunque tú subas que olvidarte yo no quiero.

sábado, 23 de octubre de 2010

Sentencia

Me encuentro en el infierno de la muerte,
Mientras los que me buscan dan la vuelta y van de frente,
Cuando tratan de buscarme sin tener quien me encuentre,
Y esperan encontrarme para ver que les suplique.

Y se inventan mil cojones de historias,
Entre tanto yo me busco mil escoltas,
Simplemente porque ellos se roncaron,
Porque ahora la vida me ha encontrado.

Y me veo caminando entre miles de fusiles,
Con todos aquellos que buscan hacer detonaciones,
Mientras guerrean con miles de mentiras,
Con historias que no tienen consistencia.

Me encuentro en el infierno de la muerte,
Mientras el mundo se me vira en el camino,
Pero espero pues se sigue mi partida,
Y tendrán que escucharme la sentencia.

Y los que en sombras se escondieron presurosos,
Son fantasmas que deben ser descubiertos,
En la trinchera donde descansan los muertos,
Más abajo de lo que llamamos sepulcros.

Para así enderezarles el camino,
Y mostrarles lo que con el tiempo he conseguido,
Ser el poco de una historia de ocaso,
Que de a poco ha conseguido algo de brillo.

Me encuentro en el infierno de la muerte,
Mientras tanto yo recorro en el sendero,
Para ver si entre las guerras y suicidios,
Por fin yo encuentro senderos tranquilos.

No digas no

No me digas que no,
Cuando mirando tus ojos descubro tu amor,
Mientras huyes a mis preguntas,
Y en silencio caminas estando a mi lado.

No me digas que no,
Que el cielo espera mirar una estrella,
Que fulgurante en la tierra brille sin medidas,
En un beso eterno que nazca del amor.

No me digas que no,
Cuando suspiras por dentro por temor a amarme,
Y esperas que el tiempo camine su tiempo,
Para alejarte llorando por tu temor.

No me digas que no, buscando una excusa,
Una nueva palabra para hablarme mil cosas,
Mientras sabes sincera que si es posible
El llenarte completa de eterno amor.

No me digas que no,
Pues tu huida me hiere aun sabiendo por dentro,
Que me amas sin medida desde que me conociste,
Y tú temes decirlo por temor a sufrir.

No me digas que no, pues tus ojos me lo dicen,
Que tú quieres caminar tomada de mi mano,
Mientras el cielo te cubra de esos sus destellos,
Entre las hadas celestes de lo que sentimos.

No me digas que no,
Pues yo se que eres mi dulce ángel,
Cuando te sonrojas al decirte te amo,
Y esquivas tu mirada en pos de la luna.

No me digas que no,
No cometas el delito de matarme de amor,
Pues mejor es curarme con un beso de tu boca,
Aunque después te arrepientas por la debilidad.

No me digas que no, pues suspiras por dentro,
Y si estás frente a mi fulmíname con un beso,
Para que mane el amor que tú vives guardando,
Y que sé me pertenece aunque digas que no.

No me digas que no, porque yo te he esperado,
Porque te llevo guardada en cofre celestial,
Porque sé que eres mía y no habrá nada más,
Mejor dame tus besos y dame ese sí.

jueves, 21 de octubre de 2010

Quédate en silencio

Quédate en silencio mientras hablo,
No digas que un día no te dije nada,
Que no hable de amores sinceros,
Mientras el fuego se extiende por los valles.

Quédate en silencio y escucha,
Puede ser que no sepas nada del amor,
Mientras yo lo experimento cada día,
En medio de la pasión que por ti tengo.

Quédate en silencio,
Mientras tanto yo te miro contemplando tu belleza,
Que si el cielo hablase entre relámpagos,
Mi corazón te diría lo que en el tiempo está escondido.

Quédate en silencio y deja que me enfoque,
Que puede ser que un día yo me quede sin voz,
Y tan sólo con las letras pueda hablarte,
Mientras el suspiro del paraíso vaya huyendo.

Quédate en silencio, pues no sé que más hacer,
Para demostrarte que tu vives en mi vida,
Que eres cielo, infierno y paraíso,
Regalo celeste que los dioses han enviado.

Quédate en silencio, no abras tus labios,
Y si los abres que sea para un beso enamorado,
Pues de verte yo me quedo anonadado,
Con tu piel canela que hipnotiza mis sentidos.

Quédate en silencio para darte un verso,
Improvisaciones que nacen de lo que me inspiras,
Y retratarte en un lienzo surgido de la piel,
Con pincel de flores bellas que brotan del jardín.

Quédate en silencio mientras muero,
Y luego, saca mi corazón de este mi pecho,
Para formarte con él un paraíso,
En dónde solamente puedas estar tú.

Quédate en silencio y sólo escúchame,
Que tal vez mañana no tenga voz,
O quizás porque no pueda decirte lo que hoy quiero decirte,
Aunque mis ojos sólo te digan lo que por ti tengo aquí dentro.
 
Quédate en silencio y no te marches,
Pues la despedida sería la más siniestra melodía,
El sarcófago de sueños que jamás nacieron,
Las notas de una historia que no tiene su final.

Quédate en silencio, solamente mira fijamente,
Que sí un día la oscuridad se posa en mis ojos,
Mi mente recordará lo celeste de los tuyos,
Y serán mi luz para el resto de mi sendero.

Quédate en silencio, y tal vez yo te acompañe,
Pues el lenguaje más precioso es el silencio,
Entre un beso enamorado que recorre,
Esta historia que en nosotros ha comenzado.

Quédate en silencio, nada más te pido,
Y mi vida será tuya sin medida ni reserva,
Mientras muero entre tus brazos, locamente enamorado,
Entre palabras que resuenan en lo profundo del corazón.

Corriendo por tí


Voy corriendo por ti,
Muriendo por tan sólo una dulce mirada,
Entre el nardo fresco de la joven vida,
Y mis largos años que me van marcando.

Voy tras de ti,
Buscando la forma de tenerte a mi lado,
De robarte eternamente y llevarte a mi espacio,
Donde los sueños se pintan de sutil realidad.

Más te miro de lejos, no puedo acercarme,
Te encuentras tan lejos de mis mejores deseos,
Detrás del viento que se marcha sin pausa,
Y recorre caminos que no puedo escalar.

Y escucho las notas de gala mortuoria,
Mientras te escribo palabras que jamás escucharas,
Pues no estás en la luna que vigila mis pasos,
Aunque eres la estrella que ilumina mi soledad.

Sin embargo, sigo corriendo por ti,
Entre pasos perdidos en medio del mar,
Como un loco perdido en gran oscuridad,
Buscando los pasos que jamás dejarás.

Mientras tanto te me pierdes en la inmensidad,
Cual estrella que se marcha dejando oscuridad;
Sin decirme si quiera donde te podré encontrar,
Hablando con fantasmas en mi habitación.
 
Pero no por ello yo me canso y doy vuelta atrás,
Porque al mirarte en mi ventana junto a la muerte del mar,
Me convierto en marinero y un pirata de la mar,
Con la única esperanza de ahogarme sin cesar,
En la fuente de tus besos que refresca la inquietud,
De saberme enamorado o de amarte sin parar.

Por eso no lo olvides que voy tras de ti,
Que corriendo yo me encuentro y jamás me cansaré,
Pues si al ocaso debiera algún día llegar,
Con ello le quitaría su puesto al sol,
Con tal de tenerte en un regazo de amor,
E iluminar tu destino con mi poca luz.

Comprendimos

Con el correr del tiempo entendimos,
Lo que entre tintas se definía,
Aquellos momentos que de nada sirvieron,
Y que nos dejaron perdidos en medio de la nada.

Comprendimos que las historias,
Son sueños que se perdieron en la nada,
Quimeras de futuros jamás programados,
Y que navegan en mundos que se encuentran perdidos.

Entendimos que la nada y algo son iguales,
Que es un camino de ida y vuelta que hay que recorrer,
Sin el temor de caernos en el abismo profundo,
De la más frenética soledad.

Con el correr del tiempo nos dimos cuenta,
Que el tsunami que agobia nuestro amanecer,
Son las almas vagabundas que no tienen amor,
Y que buscan destruirte para hacerte fenecer.

Sin embargo, también comprendimos,
Que el mundo es una selva que hay que explorar,
Un recinto sagrado donde naufragan los dioses,
En espectáculos sacros que sólo saben a muerte.

Y de tanto buscar, en medio del mundo,
Comprendí que te abrazan para después someterte,
Que los que tanto amas después se te viran,
Y te introducen en guerras en las que no tienes partes.

Con el correr del tiempo entendimos,
Que es utopía el decir que un te amo
Cambia del todo un mundo que se encuentra sumergido,
Entre dolores agudos de inmensa traición.

Y entendí que tu vida es igual a la mía,
Que no sirve de nada crear una historia en la forma que sea,
Pues son sólo avatares que se esfuman con el tiempo,
Como palabras que al viento se van al espacio.

Comprendí… Sí,
Que las horas que pasan existieron en mi mente,
Y dejaron secuelas que no pueden detenerse,
Ante un futuro siniestro que se abre en instantes.

Con el correr del tiempo comprendimos,
Que somos prisioneros con cientos de grilletes,
De fantasmas que al mundo han asesinado,
Mientras que a tu lado se encuentran caminando,
Los seres perdidos que te traicionarán.

Sueño

Sueño con tus labios,
Con el grana de tus manos rozando con las mías,
En medio de las tardes pasajeras de verano,
En las que te tuve en mis brazos sin decirte que te quiero.

Sueño con tus ojos,
Tan celestes aunque oscuros como el cielo soleado,
Entre el amor que a ti me ata enamorado,
En instantes que antes fueron deseados.

Sueño con tus dedos que pasan por los míos,
Entre lazos que furtivos se forman en caricias,
Y me marcan en las mías el calor de tu presencia,
Entre tardes que de a poco se van desvaneciendo.

Sueño con tu cuerpo delicado,
Con mis manos que se posan en tu cintura,
Con esa tu piel tan delicada,
Que yo rozo enamorado mientras te hablo.
 
Sueño con lo que nunca hemos hecho,
Con un beso que se fue mientras estábamos esperando,
Que llegasen para seguir nuestro camino,
Los que con su paso acababan el momento.

Sueño con mis ojos con los tuyos,
Con tu quietud mientras yo rozo tus mejillas,
Con el aire que se escapa mientras me acerco,
Mientras respiras esperando que te bese.

Sueño con tu amor enamorado,
Con tu nombre que en mi mente es melodía,
Con el día que tanto había esperado,
Aunque pasara tan fugaz cual una estrella.

Sueño, y no temo seguirlo haciendo,
Pues tu rostro es la luz en mi sendero,
Y tu cuerpo que yo tomo entre mis brazos
Es el fruto que jamás había visto.

Sueño, y no quiero que se sólo eso,
Pues no pedí que te cruzaras por mi vida,
Pero ahora que te tengo a mi lado,
Sé que eres lo que siempre había soñado.