jueves, 25 de noviembre de 2010

Figura

Aparece la figura,
Sutil, delicada y hostil,
Un rayo penetrante,
Que agoniza en el amanecer.

Aparece,
Es el cielo oscuro,
Sin luz alguna,
Sin estrellas,
Solamente sombras.

Eres tú,
Mirada de fuego incandescente,
Manos que matan,
Y cuyas caricias son veneno.

Eres tú,
Imagen de dios y demonio,
Corazón encarcelado,
Cuarto oscuro en donde se ocultan,
Los mas negros deseos.

Apareces tú,
Y una visión aturdidora,
Que enceguece al que mira,
Y que opaca la luz.

Eres tú,
Lagrimas y fuego,
Al caer por tus ojos claros,
Que producen la catástrofe.

Eres tú,
La del cielo oscuro,
La que en su corazón,
Ya no existe el sentimiento.

Eres tú,
Un juego de realidades,
En donde lo claro es oscuro,
Y lo oscuro lo sigue siendo.

La que el insomnio produce,
Con tan solo pensar en su nombre,
La que derriba tabúes,
Con solo gritar su nombre.

Y apareces,
Si, eres tú,
La mujer de fuego y vacío,
De silencio inquietante,
La que tan solo con una  mirada,
Enclaustra los corazones,
En una simple y absurda cortina,
Que tiene un solo nombre,
Y una sola figura,
Todo el mal y el tiempo,
Un cielo con forma de mujer.

martes, 23 de noviembre de 2010

Me gusta

Me gustan tus ojos,
Con tu mirad,
Que me pierde en el espacio,
Llevándome por el cielo.

Me gusta tu sonrisa,
Tan clara y transparente,
Que me inunda el alma,
Como cuando se escucha,
El zumbar de los ángeles.

Y tus manos, tu rostro,
Un conjunto preciado,
Tan divinas y humanas,
Más preciadas que el oro,
Más calientes que el sol.

Me gusta tu cuerpo,
Que conocí en un salón,
Mientras le hablabas a otro,
Sin saber lo que pienso.
Me gusta todo,
Aunque no conozco nada,
Pues te miré dos veces,
Y ya te encargaste,
De mirar en mis sueños,
Mientras entre lo oscuro te veo,
Sin saber donde te encuentras.
 
Y se donde estás,
Y te quiero buscar,
Mientras sufro en un  cuarto,
El dolor de no verte,
Aunque sea un momento,
Para descansar la mirada.

Y tras una cortina,
Se que te encuentras,
Pero se que yo nunca,
Podré tenerte.

Y se que me gustas,
Aunque no me atrevo a verte,
Porque se que es imposible,
Pues a penas te conozco,
Y no conozco tu nombre.

Pero se que así me gustas,
Tras tu manto blanco,
Que refleja la pureza,
Que se encuentra en tu alma.

Y decirte quisiera,
Que una oportunidad me des,
Pero se que es imposible,
El aferrarme a ti,
Pues el abismo que separa,
Nuestro cuerpo y nuestra alma,
Es más grande que los sueños y esperanzas,
Que despierte tras la vida de ilusiones,
De no poder tenerte,
Por amarte como te amo.

Misterio


¿Quién eres?,
que fulminas mis sueños,
con un vacío oscuro,
en donde se que te encuentras.

¿Quién eres?
Que te siento tan cerca,
Y a  la vez tan lejos,
Mirando tu rostro.

¿Quién eres tú?
Que haces que camine,
Perdiendo los sentidos,
Tratando de encontrarte.

¿Quién eres?
Que manejas mi vida,
Como si una cuerda clara,
Me atara a ti,
Como si miles de hilos transparentes,
Hicieran moverme hacia ti.

¿Quién eres?
Que conviertes lo oscuro en claro,
Que me ha devuelto la sonrisa,
Mientras lloro por no tenerte.

Responde, amor mío,
¿Quién eres tú?
Que no me dejas tranquilo,
Por tenerte en mi recuerdo.

¿Quién eres?
¡Oh amada mía!
Que ni tu nombre conozco,
Y aun así pienso que eres mía.

¿Quién eres?
Que hasta las estrellas me dicen,
Que te ame sin reparos,
Aun sabiendo que no te tengo.


¿Quién eres?
Quiero saberlo sin tardanza,
Pues esta espera mía,
Me está ahogando lentamente.

¿Quién eres?
Dímelo por favor,
Mientras el sol nos alumbre de nuevo,
Pues no quiero pasar otra noche,
Mirando sólo tu sombra.

¿Quién eres?
¡Oh amor sin nombre!
Pues aunque muchos me lo han dicho,
Yo no lo conozco.

¿Quién eres?
Respóndeme sin tardanza,
Pues se que muero cada día,
Por no tener el antídoto,
De mencionar tu dulce nombre,
Que para mi es el suplicio,

lunes, 22 de noviembre de 2010

Recuerdo

Sentado en un poso cristalino,

tan cristalino y puro como tus ojos

tu imagen pude mirar tan clara,

tu rostro tan angelical me retrato.

Sentado y mirando al fondo

mirarte enteramente pude yo,

como si tu vivieras en aquel poso

como si este tu magia me devolviera.


Ganas tengo de besarte,

de llegar al fondo de aquel profundo poso,

esperando mi corazón a encontrarte,

y mis ojos poder mirar tu delicada figura tan solo un segundo.


¡Que vana la esperanza mía!

¡Que triste mi ilusión!

Si jamás encontrarte pudiere,

me quedaría perdido en el fondo.



Grandes ansias tengo de pronto encontrarte,

de estar contigo otra vez,

de sentir el calor de tus brazos,

y tus besos que saben a miel.


Mi corazón con fuerza grita al viento,

regresa pronto por mí,

mi vida se desgarra si tú a mi lado no regresas,

si encontrarte otra vez no puedo.


Buscando sigo con ansias

Amándote hasta el final

y si encontrarte pudiera

 mi juez el silencio sea,

para decir al mundo entero

que jamás a ti olvidarte yo podría,

porque en el fondo de mi corazón,

tu nombre llevo clavado.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Sueños perdidos

Se han parado los sueños de ayer,
Pues un alma ha muerto en el silencio,
Esa misma que por tiempos se soñaba,
Y ahora no es más que un mal recuerdo.

Reina el silencio,
Ese mismo que despierta entre las noches,
Con murmullos asesinos que no mueren,
Mientras el tiempo se te aleja a cada paso.

Y no hay llanto que remedie tu nostalgia,
Esa misma que un día tú sembraste,
Cuando creíste que pensabas lo correcto,
Y de un tajo esa vida la cegaste.

Se han parado los sueños de ayer,
Ese príncipe que de niña tú soñaste,
Es un cadáver que se pudre por tu miedo,
Y el egoísmo que carcome tus entrañas.

Y ahora que no está, lloras de amargura,
Mientras escuchas su llanto en tus oídos,
Pues quizás pudo ser una salida,
Y el inicio de los sueños nuevos.

Pero qué más da,
Eso piensas mientras el dolor te come el alma,
Era sólo un inocente que acabaste,
Por tus ganas de ser libre y relajarte.

Más, ahora que recuerdas su destino,
Sabes que tu muerte se ha fijado,
Y no hubo despedida en su camino,
Ni camino después de un sueño que asesino,
Desencadeno lo que ahora estás viviendo,
El dolor de haber perdido en tu vida,
Lo que a ella pudo darle algún sentido.

Sí, reina el silencio,
En este orfanato de los muertos que no están,
Mientras recuerdas los fragmentos de un ser,
Que en tu vientre se formase y no está,
Mientras el tiempo ha hecho que ese tu corazón,
Deje de ser ese tempano de hielo,
Para hacerlo todo lleno de dolor,
Pues no comprendiste que el amor es complicado,
Pero que te mueres cuando llega el dolor.