viernes, 30 de julio de 2010

Deja que entre el silencio

Deja que entre el silencio,
Ese lenguaje que nos hace llegar
Al paraíso sempiterno
En donde hablamos con los dioses.

Que corra el viento pasajero,
Ese que refresca nuestra mente
Trayendo verdades tan amargas
Y a la vez dulces como el tiempo.

No hay necesidad de moverse,
Solo hay que esperar un suspiro,
Mientras aguardamos con ahínco
Que la amiga muerte llegue.

Deja que hablen las olas,
Así comprenderé lo que eres tú,
Un milagro claro y transparente
En el cual puedes habitar.


Que susurren tu nombre,
Como ese grito incesante
Que se confunde en la muralla
De la casualidad.

No hables, no pronuncies,
No lances un suspiro,
Deja que el viento fuerte
Nos lleve a la verdad.


Quédate más bien en silencio,
Ese tan hermoso,
El que me permite ver tu rostro
Como la más admirable verdad.

Y ahora lánzate un beso,
Ese es el mejor idioma,
Uno que me diga que me amas
Y que tiene como cuna
La orilla del mar,
Ese mismo que no es otro
Que la felicidad
De sentirte tan cerca,
Como la única verdad,
El paraíso perfecto
Casa de la divinidad. 

Versos al viento

Hoy puedo escribir
Los versos más hermosos,
Inspirados por tu nombre,
Y de nada me serviría.

Puedo escribir mil letras,
Muchos pensamientos,
Canciones y frases,
Y aún así
De nada me sirve.

Y sin embargo,
Escribiré hoy y mañana,
Pues también ayer
Cuando no te conocía,
Te escribía a ti,
Aunque no lo sabía.

Puedo escribirte
Los versos más hermosos,
Pero aún así,
No puedo decirte
Que me faltas y te necesito,
Mientras muere a la distancia,
Un sueño y la ilusión.

Y aún así,
Sigo escribiendo,
Pues con ello te digo
Que me tienes fascinado
Cada día que pasa,
Por tu mirada angelical,
Por tu dulce recuerdo,
Y por ser tú en mí.

El Pincel

Quiero ser pincel para pintarte un mundo nuevo,
Uno en el que los colores nos protejan,
en donde el sol sean tus ojos
y tu sonrisa mi cielo.

¿Estás pintando nuestro mundo?
¿Ese que hemos soñado en las noches en donde la luna,
en medio de las tinieblas nos deja ver nuestras sombras,
entre tanto la distancia nos separa irreparablemente.?

Claro, pintas el bello mundo,
el digno de tu hermosura,
ese que tal vez no conoceré,
pues se acaba la pintura con la que puedo aportar.

Ah!, si tan sólo fuera el alma de tu pincel,
la hoja donde sus líneas se trazan finamente
entre miles de suspiros y un sin número de sueños,
pero no soy más que el aire, el sueño, la esperanza
y un fantasma que se posa sin tener descanso.

Mientras sueñas,
y entre la felicidad de las rosas de amor,
esperas encontrar por fin la nota,
para pintar el mundo de tus sueños,
mientras el corazón sale de ti.

pero ¿dónde están los sueños?
que no se fuguen, que no se vayan,
mientras tanto quédate conmigo,
no sé si quieres siempre, o al menos hasta que la luz del sol nos muestre,
el camino de nuestra despedida.

Pero, no ves que me dan ganas de ser esos dedos,
Que entre esperanzas toma el pincel,
para deslizarme entre el papiro de tu rostro,
para dibujar uno a uno esas curvas que me enloquecen,
ser el dueño de cada facción, y de esos ojos que embrujan.

Quiero ser el pincel,
pues tu eres el papiro,
lienzo hermoso de mis debilidades,
de amores que se sueñan y viven,
de estas ganas de que seas mía,
mientras con el sol nos despedimos.

La Musa

Que mujer hermosa,
Dulce flor de los valles cálidos,
Que entre dulces palabras de nardos
Sabe conquistar corazones.

No es solamente su belleza,
Que entre las princesas olímpicas de antaño,
Es envidiada por las más dulces figuras,
Que a ella quisieran imitarse.

Sino que, entre virtudes,
Los más hermosos paisajes,
No pueden superar belleza singular,
Que enamorar pudiese cualquier ser.

Cual tu bello nombre, tu presencia,
 música para cualquier canción,
Fina melodía de mañanas interminables,
Esas que jamás dejan de existir.

Y entre todas las historias,
Eres tú la más bella,
Que jamás las odiseas,
Podrán competir con tan singular princesa.

¿Y qué es Helena a tu lado?
¿Qué Shakespeare con su Julieta?
Que si te hubiesen conocido,
Morir de celos pudiesen.

Y aunque lejos cual magnifica estrellas,
Eres sol que alumbra los días,
Que si el mismo pereciese,
Jamás de luz careciésemos.

¡Oh niña de corazón sincero!
Tu nombre, la gran victoria,
Pues solamente con tu hermoso nombre,
El universo a tus pies se pone,
Pues como soberana reina te pones,
Que ni los dioses se te comparan.

Y si a mi lado yo te tuviese,
Jamás tenerte pudiese,
Pues imposible se me haría,
Poseer prenda preciosa
Que del mundo es dueña.

Y ahora desde lo lejos,
Mirarte sin mirar yo tengo,
Que la más bella diosa encuentro,
Como infinitamente imposible.

Y sin embargo, entre lo imposible,
Lo posible es conocerte,
Así sea entre la lejanía,
Que jamás a tu lado me llevaría,
Pues celosa es ella de tal tesoro,
Más preciada que el infinito.