lunes, 6 de agosto de 2012

Ceguera

Yo no creo en la tierra,
ni en tus ojos color grana,
ni el los suspiros que regalas
cada mañana a mi encuentro.

Yo no creo en los sueños,
son fantasmas del desierto,
que me llevan de a poco
hacia las arenas movedizas.

Yo no creo en la nada,
ni tampoco en palabras,
ya no creo en tus ojos,
y tampoco en tu mirada.

Yo no creo en las luces,
que se colan por la ventana,
para reflejar la mañana
que se desprende de la noche.

Yo no creo en la muerte,
pero tampoco en mi vida,
ya no creo en las letras,
y tampoco en las ciencias.

Sólo creo en la nada,
que de a poco se hace algo,
y en ese algo que mira
de lejos mi mirada.

Sólo creo en propósitos,
en mañanas de funerales,
cantos de paraísos
que jamás encontraremos.

Yo no creo en mis letras,
pero aún así sigo escribiendo,
para que nunca me falte
el aire que ya no respiro.

Para que no se detenga el tiempo,
ni tampoco se queden mis pasos,
o al menos simplemente,
para tener algo con que vivir.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buenas letras. Si la hubo o no, se percibe una linda fluidez al leerlas.

Andrés Delgado dijo...

Muchas gracias por el comentario, siempre escribimos desde los silencios más profundos del alma en los misterios más recónditos de aquello que si no fuera misterio clamaría por serlo.